Anémona de trompeta Aiptasia couchii

La Anémona de trompeta Aiptasia couchii es un organismo cuyo nombre se debe a la forma de su cuerpo, ya que al fin y al cabo esta compuesta por una columna larga y lisa que termina en forma de trompeta en la parte superior.

Dispone de alrededor de 100 tentáculos largos que pueden alcanzar los 15 cm. Tentáculos robustos en la base pero estrechándose hasta terminar en punta fina. Los tentáculos más cercanos a la boca son más largos que los del borde del disco. No suelen retraerse aunque son capaces de hacerlo. Son de un color verde-marrón, con rayas veteadas de blanco o azul desde la boca a través del disco hasta la base de los tentáculos.

Un grupo de Anémona de trompeta Aiptasia couchii sobre una roca

No suele observarse forma aislada, sino en grandes cantidades en las zonas donde da. Se reproduce tanto asexualmente por fisión transversal como también por viviparidad.

Se encuentra en la costa, desde muy baja profundidad hasta 100 m.

Hasta no hace mucho ha sido identificada como la conocida Ortiga blanca Aiptasia mutabilis. Según Schmidt (1972), pertenecen a la misma especie. Este autor comentaba que existían dos formas de Aiptasia mutabilis (la forma típica y «couchii») pero diferían las del Mediterráneo en tamaño, color y, en parte, por su ecología, sin embargo, también existen especímenes intermedios.

Distribución global

Registrada desde las costas del Atlántico oriental de Europa, las Islas Canarias y Madeira, y en el Mediterráneo. 

Habitat de la Anémona de trompeta Aiptasia couchii

Se encuentra en la orilla en piscinas, debajo de piedras o debajo de voladizos, a menudo entre algas. En aguas poco profundas donde está unido a rocas, en grietas entre cantos rodados y adoquines.

Anémona de trompeta Aiptasia couchii pegada a piedra.

Experiencia Fotográfica

Esta anémona fue localizada en la misma zona que la ya comentada Anémona Viridis / Sulcata, entre el término municipal de Benalmádena y Fuengirola, Málaga.

Un grupo de Anémona de trompeta Aiptasia couchii sobre una roca

Se podían observar en grandes cantidades. Al tocarlos se retraían fácilmente. Todas las que recuerdo que observé eran de pequeño tamaño y todas se encontraban a muy baja profundidad, a partir de 0,5 metros.

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